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Nut, ginebra mar y monte

Hoy es mi cumpleaños. Gracias, gracias. Si queréis regalarme algo será muy bienvenido, y si no se os ocurre nada, que sea esta ginebra, que llevo mucho tiempo queriendo probarla y aún no he tenido ocasión: Nut, una de las mejores ginebras españolas de los últimos años (salió al mercado en 2012), construida con criterio y elaborada con rigor. Ponedle un lazo y listo.

Nut es elaborada por Arbenig, una pequeña destilería en pleno Ampurdán (entre los Pirineos y la costa, para los despistados) conforme al patrón de las London Dry gin. Sus autores se han puesto por meta que se note la seña de identidad de la tierra, y lo han conseguido a través de una cuidada selección de botánicos, pero también haciendo las cosas de manera creativa pero muy seria; a la catalana.

El destilado múltiple es un proceso exigente que se realiza partiendo de alcohol etílico de origen agrícola en alambiques tradicionales y macerando los botánicos durante 24 horas antes de proceder. Su cuádruple destilación asegura un final refinado, que se diluye hasta dejarlo en los 45 grados alcohólicos que la casa considera adecuados para su ginebra.

Una clara apuesta por el terroir, aplicada con el mejor criterio

La selección de botánicos es seguramente el punto fuerte de Nut. Un elegante equilibrio que se advertirá en la cata, entre hierbas y frutas muy mediterráneas y los ingredientes tradicionales imprescindibles de la ginebra, todos ellos naturales. Trece son los elegidos: enebro, cilantro, cardamomo, raíz de angélica, regaliz, canela, cáscaras de limón y de naranja, nuez moscada, nuez verde, romero, tomillo y hoja de olivo.

Dicen maravillas de Nut quienes la conocen de nariz y boca. Limpia y brillante a la vista, parece que eso se mantiene después con un aroma muy redondo, algo untuoso, balsámico y amargo primero y luego cítrico, con la nuez verde dando inesperados aportes picantes y especiados y un final largo. Todo ello recogido en un elegante continente, una botella transperente y redondeada con un sencillo serigrafiado redondo que nos recuerda su origen. Por si acaso.

Se me hace la boca agua al pensar en la degustación… Primero voy a probarla sola, con hielo. Y lugo con un twist cítrico, todavía no sé cual. Luego me prepararé un gin tonic: con 1724, un twist de lima y un ramita de romero, que me encanta. ¿O con bayas de enebro y hierba limón? Y tal vez otro, para comparar… O quizás un Negroni…

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