ginpalace

El gin palace, antepasado de nuestros gin clubs

Voz de viejales achacoso ON. Hoy en día, hijitos míos, se lleva mucho eso de ir a echarse unos gin tonics para el cuerpo en los gin clubs. Bares especializados en ginebras, vaya. Ah, nihil novum sub sole, nada nuevo bajo el sol, lo decía Chiquito de la Calzada creo… Voz de viejales achacoso OFF.

En efecto, amiguetes, buceando en los meandros del pasado de la ginebra, bueno, buscando en google, me he encontrado con el abuelo por vía paterna de nuestros modernos y muy frecuentados gin clubs. Eran los llamados gin palaces, establecimientos destinados, al menos en origen, a la expedición, venta y consumo de ginebra. Nos remontamos nada menos que a la Inglaterra victoriana para encontrar sus años de esplendor.

Aunque para cuando los gin palaces se pusieron de moda en el Londres de finales del siglo XIX ya eran una institución con solera, y la moda de beber ginebra apenas estaba volviendo a extenderse por una Inglaterra en la que el nombre de esta bebida recordaba a los excesos producidos por su consumo masivo en 1820-1840.

De boticas y tiendas, las casas de ginebra se fueron convirtiendo en bares y pubs

Total, que los gin palaces victorianos imitaban el estilo de los genuinos gin palaces de cincuenta años antes. Ahí sí que se bebía ginebra. Grandes mostradores, paredes en madera y luces, muchas luces; fueron de los primeros establecimientos públicos en utilizar iluminación a gas en la ciudad de Londres. Era importante atraer clientela con los prohibitivos impuestos aplicados a la ginebra en aquellos años con el ánimo de limitar su desaforado consumo en Gran Bretaña.

Se denominaban “palacios” por su suntuosidad, que contrastaba con las gin shops de la generación anterior. Pioneras en la isla, sin muchos escrúpulos y recetas algo sospechosas, y que no pasaban de ser tiendas de boticarios con un mostrador al exterior que solían vender para llevar. Los flamantes palacios dejaron tal impronta en los londinenses de 1840 que a sus nietos, en 1890, les pareció cool llamar igual a sus garitos de moda.

Se ve que a los ingleses victorianos, de la época de oro del vapor y los vampiros, ya les iba el rollo retro. No sé si se entiende el mensaje. Por si acaso: que todo vuelve. Lo cual no es tampoco mucho decir, hay que reconocerlo. Es como si hoy nos da por resucitar el ya rancio apelativo de boîte

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